Parece mentira, pero ponernos una prenda de un color u otro, puede arruinarnos el estilo.
Vamos a ver porqué.
Existe una Teoría del color para ayudarnos a saber qué colores realzan nuestros rasgos y cuales no.
Hay que puntualizar que hablamos de prendas que están en la parte alta de nuestro cuerpo, los que "tocan" a la cara.
Los colores primarios, para estos menesteres, se distinguen en tres:
Azul, amarillo y Magenta. De ellos salen todos los demás.
La proporción de cada uno define si es cálido o frío.
Los colores Cálidos son: Beige, amarillos, naranjas,marrones y algunos verdes, rosas y rojos.
Los colores Fríos son: Azules, violetas, negro y algunos verdes y rosas.
Para distinguir esos "algunos", hay que ver si tiran más a amarillo o a azul.
En los blancos también se da. Los blancos rotos son cálidos y el blanco nieve, frío.
Ahora debemos saber si nosotros somos cálidos o fríos.
Esto se define por nuestros tonos de ojos, piel y cabello.
Las personas cálidas tienen los ojos marrones o parduzcos, la piel beige o morena y el pelo de tonos castaños.
Las personas frías tienen los ojos claros, la piel pálida y el pelo rubio o negro azulado.
Y ahora viene la trampa. Hay que ponerse la gama contraria para realzar nuestros rasgos. De lo contrario, los mimetizamos.
Así que, el truco está en ir al espejo, mirarnos y saber si somos fríios o cálidos. Después, buscar los colores de la gama contraria.
Haced la prueba y veréis que funciona.

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