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El secreto de la Emperatriz



Cuenta la leyenda que el Emperador chino, Huang Ti, pidió a su esposa que vigilara sus moreras porque se les estaban cayendo las hojas y morían.
La Emperatriz, Xi Ling Shi, se sentó a observar. 
En este punto, los narradores, difieren del cómo pero no del qué pasó.
Unos dicen que la Emperatriz estaba sentada bajo una morera y le cayó un capullo en su taza de té. Otros, que vió a los gusanos comerse las hojas y tejer los capullos. Recogió algunos y uno se le cayó en el té después.
La cuestión es que un capullo de gusano de seda, ( Bombyx Mori), cayó en una taza de té.
Al sacar el capullo, fue tirando del hilo que se iba deshaciendo en una hebra muy larga.
Y así nacieron los primeros carretes de hilo de seda.
Pero esto no es todo sobre lo buena que es la seda.
Un empresario dedicado a las hilaturas de seda, se dio cuenta de que las manos de sus operarias estaban siempre finas e hidratadas y, de aquí surgió uno de los secretos mejor guardados de la belleza del antiguo oriente...

El aceite de crisálida de Bombyx Mori

Sericina y Fibrina

Estos dos componentes presentes en la crisálida de seda, son proteínas con propiedades que favorecen la resistencia a la oxidación, ayudan a reponer colágeno, protegen de los rayos UV y también tienen ciertas propiedades anti-bacterianas y anti-microbianas.

En contacto con la piel, se unen a la queratina favoreciendo que se mantenga la hidratación.

Es uno de los secretos mejor guardados de las preciosas gheishas orientales.

Se usa como tratamiento anti-envejecimiento, anti-arrugas, tonificante y anti-oxidante.









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