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Sigamos al conejo!



Si hay una cosa que debería horrorizarnos a todos, es el maltrato animal.
La mayoría de nosotros nos lamentamos, pero sin saberlo, contribuimos cada día con ello.
No quiero entrar en generalidades, sólo intento provocar algún cambio.

En nuestra vida diaria usamos toda clase de productos de limpieza, higiene y cosmética.
Nunca me paré a pensar, aunque lo sabía, que mis cremas, limpiadores o champús, podían haber sido la causa del tremendo sufrimiento de un sólo animal. Crueldad y tortura en pro de un "beneficio" que sólo evidencia la falsa supremacía de los humanos sobre los animales.

En Europa se regula la experimentación en animales en la Directiva 2003/15/CE:

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2003-80392

Aunque deberíamos celebrar esta normativa, no podemos.

El dicho popular "hecha la ley, hecha la trampa", se cumple nitidamente en ella. Algunos ejemplos de ello son:

Esta ley se implanta por fases, con lo que, en " los mientras", las empresas siguen con la experimentación.
Puede haber productos no testados en animales, pero que contengan algún ingrediente que sí lo haya sido.
Algunos cosméticos que se exporten a China, deben ser testados en animales por expresa obligación de la legislación de ese país.

¿ Por qué os hablaba del conejo?
Pues porque él es una solución factible para todos.
El conejo es el logo de la Fundación Cruelty Free. Certifica que no se ha testado el producto en animales de ninguna manera directa, ni indirecta.

¿ Son caros los productos Cruelty free?
La respuesta es no, para nada.

¿ Son difíciles de encontrar ?
Tampoco.

¿ Cómo puedo saber qué productos de los que consumo son testados en animales ?
También es fácil. Cruelty Free pone a nuestra disposción una lista de las marcas que testan con animales y otra con las que no.

Para una información más completa, os dejo el enlace a la fundación Cruelty Free.

https://www.crueltyfreeinternational.org/


 

 






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