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La sombra de los 40



Recuerdo mi cuarenta cumpleaños con mucho amor. Una semana entera de regalos, felicitaciones y muestras de cariño de todo el mundo. Poco a poco, fui entrando en la cuarentena y recordando a mi madre decir , " ya verás, ya llegarás", como si fuera el espejo de Blancanieves. Y, como no podía ser de otra forma, acertó. Fui notando cambios en mi cuerpo. Empecé a usar gafas por obligación, el bajar kilitos dejó de ser fácil y otros síntomas de que sí, estaba madurando. 
La vida en si no me cambió, pero sí adquirí una especie de nueva conciencia de mi misma.
"Los cuarenta son los nuevos y mejores veinte", me digo siempre. Y es cierto. Te das cuenta de que no se acaba el mundo, de que los límites te los impones tu y de que puedes saltarlos siempre que te de la gana. Porque si, mujeres del mundo, para mi los cuarenta son la edad de hacer "lo que me de la gana".





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